Hemos adoptado la Inteligencia Artificial (IA) no con el propósito de automatizar lo que ya hacemos, sino con la estrategia clara de aprovechar para cambiar cómo hacemos las cosas. Este proceso es guiado por el concepto fundamental de Inteligencia Creativa, asegurando que no nos acercamos a la IA sin metodología y sin un plan claro, sino con criterio y estrategia.
L35 ha forjado un flujo de trabajo paramétrico, circular y bidireccional, concebido como un "puente" entre la ideación, la proyección y la ejecución. La innovación es una fuerza colectiva que nace de la colaboración entre equipos. Este avance metódico está liderado por nuestro Comité de Investigación y Desarrollo (I+D), dirigido por Pamela Martín, y organizado para fomentar la inteligencia colectiva. La IA es una herramienta potenciadora que se añade al flujo, sin sustituir a los grandes profesionales que manejan el software tradicional.
Nuestro modelo se estructura en tres fases interconectadas que potencian que el arquitecto se enfoque en la calidad de su proceso creativo:
- Fase de Concepción o Ideación: El Despertar de la Creatividad. Esta primera etapa es donde la chispa inicial se convierte en una idea viable. Aquí, la IA se convierte en la aliada del arquitecto para potenciar la creatividad e impulsar el pensamiento divergente y lateral. Ya sea que necesitemos generar una idea básica completamente desde cero o enriquecer modelos existentes con nuevos acabados, la IA nos permite una generación rápida de ideas tempranas. Esta capacidad no solo acorta los tiempos de boceto, sino que libera a nuestros profesionales para que se dediquen a afinar la visión artística. Incluso al generar contenido audiovisual, empleamos la IA para producir metraje, aunque siempre bajo un filtro profesional que garantiza la calidad final del resultado.
- Fase de Desarrollo o Proyección: La Precisión al Servicio de la Visión. En el desarrollo, la IA garantiza que la ambición creativa se encuentre con la precisión técnica y el cumplimiento normativo. A escala externa, la inteligencia generativa nos permite transformar rápidamente información de mapas en volúmenes constructivos, acotando restricciones y optimizando la densidad, asegurando que el diseño cumpla desde el inicio con la normativa. A escala interna, las herramientas calculan con certeza la distribución interna y los metros cuadrados, generando un modelo digital exportable que es fiel a la ley. Además, utilizamos la IA para transformar imágenes planas en entornos inmersivos de 360 grados, dotando al diseño de espacialidad y profundidad y facilitando una interacción revolucionaria con el cliente a través de la realidad virtual
- Fase de Ejecución o Determinación: La Excelencia Optimizada. La etapa final se enfoca en la optimización y el cumplimiento normativo. La IA funciona aquí como un consultor inmediato, capaz de verificar el proyecto contra el Código Técnico y la normativa local a través de chats personalizados y entrenados con nuestra documentación. Para gestionar todo este poder, hemos centralizado las mejores herramientas en el L35 IA HUB, una web porpia interna que filtra y presenta solo aquellas tecnologías que son útiles, intuitivas y rentables y accesible a todos para potenciar aun más la colaboración entre equipos.
Miramos al futuro con la visión de una automatización completa de flujos de trabajo, buscando que los procesos rutinarios se ejecuten automáticamente, por ejemplo, al generar renders a partir de simples croquis., premitiendo que el arquitecto pueda dedicar más tiempo a la contemplación de las ideas, motor de la buena arquitectura.
No obstante, este camino hacia la eficiencia exige de nosotros una reflexión profunda y continua sobre la protección intelectual, la ocupación laboral y la necesidad ineludible de la formación. La inteligencia artificial está suponiendo un profundo y drástico cambio estructural en nuestra forma de ver y crear el mundo. Es nuestra responsabilidad como arquitectos, saber canalizar esta herramienta hacia un buen fin.